Los genomas procariota y eucariota características generales y diferencias
Los eucariotas almacenan su ADN dentro de un núcleo delimitado por una membrana. Los eucariotas carecen de plásmidos en su núcleo, aunque orgánulos como las mitocondrias y cloroplastos tienen su propio ADN circular. La regulación génica es multifacética e involucra factores de transcripción, modificaciones de la cromatina y microARNs.
La estructura es relativamente simple, sin empaquetamiento complejo del ADN como en eucariotas. Esta transferencia puede ocurrir por conjugación, transducción o transformación. El tamaño del genoma procariota suele estar entre 1 y 10 millones de pares de bases.
La replicación se inicia cuando las condiciones ambientales son favorables. Un rasgo distintivo es la presencia de plásmidos en las bacterias, ADN extracromosómico circular que confiere ventajas adaptativas. Estos orgánulos tienen su propio ADN circular similar al de los procariotas.
El genoma mitocondrial y el genoma del cloroplasto son excepciones dentro de la célula eucariota. Estos plásmidos pueden portar genes de resistencia a antibióticos o factores de virulencia. La transcripción y traducción ocurren simultáneamente en el citoplasma bacteriano.
El núcleo protege el ADN de daños externos y facilita procesos complejos como el splicing. La transferencia de plásmidos facilita la rápida evolución bacteriana. Se cree que se originaron a partir de bacterias endosimbióticas. Los genomas eucariotas pueden variar desde unos pocos millones hasta miles de millones de pares de bases.
El genoma eucariota, por contraste, es lineal y organizado en múltiples cromosomas complejos. La transferencia horizontal permite la rápida propagación de genes ventajosos entre diferentes especies bacterianas. Los genomas procariotas son más pequeños y compactos que los eucariotas.
La traducción comienza incluso antes de que la transcripción se complete. El ARN mensajero se procesa mediante splicing, capping y poliadenilación.